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24 de August del 2015 a las 13:55 -
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La educación en Uruguay según informe del MEC
La División de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación reúne información nacional e internacional que permite contextualizar el panorama educativo, y procesa y analiza de manera oportuna otras fuentes de información disponibl
La División de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación reúne información nacional e internacional que permite contextualizar el panorama educativo, y procesa y analiza de manera oportuna otras fuentes de información disponibl

La Ley General de Educación N.º?18.437 asigna al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) la responsabilidad de difundir indicadores y estadísticas educativas.

Para ello, la División de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación reúne información nacional e internacional que permite contextualizar el panorama educativo, y procesa y analiza de manera oportuna otras fuentes de información disponibles.

Por quinto año consecutivo, se pone al alcance de docentes, investigadores y público en general la información resultante del procesamiento de dicha información.

Analfabetismo

En nuestro país, el analfabetismo ha decrecido de manera constante y consistente en el tiempo. Actualmente existe un 1,5% de personas que declaran no saber leer ni escribir, situación que afecta al 2,6% de quienes viven en áreas rurales. Se concentra fundamentalmente entre las personas con 65 y más años de edad.

Así, el sistema educativo tendría un impacto acumulativo tendiente a reducir, generación tras generación, la cantidad de personas iletradas, afectando al 1?% de las personas de 15 a 49 años y al 3,5% en el grupo de 65 años o más.

Cobertura del sistema educativo

A los 6 y hasta los 11 años de edad, es decir, en el tramo propio de escolarización primaria, la cobertura educativa, como ya es tradicional, continúa siendo universal (próxima al 100%) y no registra variaciones significativas con el pasar del tiempo.

En 2014 nuevamente se incrementa a los 5 años (de 98,6% a 98,8%) y a los 12 y 13 años (de 97,8% y 95,7% a 98,2% y 97,1%).

Es también masiva en las primeras edades. Sin embargo, esta es una característica estructural de la evolución reciente:

? Importante incremento en la participación de los niños de 3 años: de 60,4% en 2013 a 69,0% en 2014. Pero esta asistencia resulta atenuada entre los sectores con menores ingresos (aumentó hasta el 1er quintil: de 44,1% a 53,9%; descendió en el quintil mayor: de 95% a 92,3%); y

? se mantiene creciente la participación entre los niños de 2 años (45% en 2013 y 48,1% en 2014).

A partir de los 13 años la participación se muestra relativamente estable:

? A los 13 y 14 años de edad se consolida una participación superior al 90% (97,1% y 92,2%, respectivamente), pero los jóvenes inician actividades sustitutivas a la educación exclusivamente entre quienes integran los sectores más desposeídos (en el quintil mayor esto no es significativo hasta los 18 años de edad);

? se incrementa al 90% entre los jóvenes de 15 años de edad (89,0%);

? a partir de los 16 años se mantiene la participación en torno al 80?%; y

? se pierde cobertura conforme se observan edades mayores, asistiendo 3 de cada 10 individuos a los 22 años de edad (33,1%).

En este sentido hay que destacar el proceso de progresiva inclusión de los sectores más desfavorecidos (hasta el 1.er quintil de ingresos) y el volumen en que esto ocurre en edades clave como las consideradas: los niños de 3, 4 y 5 años de edad, entre 2006 y 2014, incrementaron su participación en el sistema educativo en un 22,2%, 14,3% y 4,9%, respectivamente, y los jóvenes entre los 14 y los 17 años de edad, en un 2,7%, 10,4%, 5,5% y 6,3%, respectivamente.

Debe subrayarse el fuerte incremento interanual de la asistencia de los niños de 3 años de edad donde se pasó de un 12,4% en 2013 a un 22,2% en 2014.

Entre los 5 y los 15 años de edad las diferencias de cobertura educativa entre Montevideo y el resto del país son relativamente menores. Sin embargo, tienden a ser superiores en Montevideo a partir de los 12 años de edad, alcanzando diferencias en torno a los 18 puntos porcentuales entre los 21 y los 22 años de edad, en detrimento del interior.

Así, en 2014 la brecha de asistencia a los 3 años de edad entre Montevideo y el resto del país se incrementa. Lo hace en el marco de un incremento en la cobertura en ambas regiones de 8,4 puntos porcentuales en 2013 y a 11,8 en 2014.

En materia de género, nuevamente entre los 5 y los 12 años, todos los niños se encuentran escolarizados y por lo tanto no hay diferencias de significación por sexo, sin embargo a partir de los 15 años, a mayor edad mayor participación femenina.

En cuanto a la oportunidad en cómo se expresa la asistencia, es decir, el nivel educativo al cual se asiste en relación con la edad de cada niño, se pueden reseñar los siguientes aspectos: entre los 4 y los 11 años, para la casi totalidad de los niños, la asistencia es oportuna (4 y 5 años asiste a educación inicial el 91% y el 2,4% ya se encuentra en educación primaria); entre los 6 y los 11 años la asistencia es universal (el 99,3% de los niños asiste, el 94,7% se encuentra en educación primaria y un 0,8% ya está en educación media básica; por lo tanto, la asistencia oportuna asciende al 95,5%).

A partir de los 12 años de edad empiezan a observarse niveles de asistencia y de asistencia oportuna menores: entre los 12 y 14 años asiste el 95,8%, con un rezago del 18,3?% y una asistencia oportuna del 77,5%; entre los 15 y los 17 años asiste el 79,9%, se ha rezagado el 29,9% y asiste oportunamente el 50%; finalmente, en el tramo etario de 18 a 24 años de edad, asiste el 39,5%, se encuentra rezagado el 15,6% y asiste de manera oportuna solo el 22,9% de los jóvenes.

En el mediano plazo (2006-2014), con independencia del tramo entre los 6 y los 11 años de edad, que registra asistencia universal en todo el período, la evolución en los restantes tramos etarios es positiva: entre los 4 y 5 años pasa de 85,8% a 93,4%; entre los 12 y los 14 años, del 68,8% al 77,6%; entre los 15 y los 17 años, del 46% al 50% y, entre los 18 y los 24 años de edad, del 20,9?% al 22,9?%.

Evolución de la cobertura desde una perspectiva de género (1991-2014)

Entre los más jóvenes la participación es pareja y estable en el tiempo, en torno al 50?%. Al considerar grupos de edades mayores, la participación de los hombres decae y, consiguientemente, se destacan las mujeres.

Si bien esto es bastante estable en el tiempo, puede observarse una leve tendencia de aproximación al equilibrio de la asistencia por género.

Por lo tanto, cuando se considera el grupo de 25 a 29 años de edad, la participación de la mujer se torna más importante, menos constante en el tiempo y con una leve tendencia a incrementarse.

Máximo nivel educativo alcanzado

Con el sentido de vislumbrar otros aspectos en materia de competencias individuales de impacto estructural, importa la finalización de los diferentes niveles educativos de la población adulta. Particularmente, la finalización del ciclo de educación primaria. Poner foco en los logros educativos, para diferentes tramos de edad, entre las personas con más de 25 años, representa una buena manera de conocer el “techo” alcanzado por la población en el sistema de educación formal y cómo se distribuye generacionalmente.

Así, entre las personas de 25 a 29 años de edad, 8 de cada 10 llegan o superan educación media; sin embargo, solo 3 de cada 10 personas con 70 y más años de edad lo logran (85,5% y 31,1%, respectivamente).

Estos techos vienen afectando cada vez a una menor proporción de la población en las diferentes generaciones consideradas, representando una tendencia incremental de los niveles educativos de la población, aspecto que se ha mostrado constante en el mediano plazo.

En la frontera “Educación Primaria completa” esto ocurre, en términos absolutos, en los diferentes grupos de edades, pero en términos relativos la reducción resulta casi 5 veces superior entre los más jóvenes: en relación con 2006, el total de esta población (25 y más años) que no logró superar primaria se redujo en 7,2 puntos porcentuales, y entre los de mayor edad (70 y más años) la reducción fue de 5,3 puntos.

Siguen existiendo diferencias al comparar por nivel socioeconómico: entre las personas de 25 a 59 años de edad la probabilidad de no superar primaria proviniendo de hogares del 1er quintil de ingresos, se encuentra igualada a la de acceder al nivel terciario proviniendo de hogares del quintil mayor (53,1% y 53%, respectivamente).

Complementariamente, la probabilidad de no haber superado primaria perteneciendo a hogares de altos recursos es similar (pero superior) a la de alcanzar estudios terciarios perteneciendo al 20% de los hogares de menores ingresos (7,4% y 2,2%, respectivamente): 1 de cada 2 alcanza educación universitaria entre los de mayores ingresos y, entre las personas de menores ingresos, 1 de cada 30 lo logra.

Con el sentido de reflexionar sobre los desafíos educativos actuales desde una perspectiva de derechos que explora la desigualdad en materia de logros educativos de manera transversal, podría ser descripta como simetría de la desigualdad: una de cada dos personas accede al nivel terciario entre los del quintil mayor y una de cada dos no accede a educación media entre los del 1er quintil (53% y 53,1%, respectivamente).

Culminación de ciclos

En 2014 se mantienen los mismos niveles de culminación de 2013, donde había concluido sus estudios primarios el 97,1% de los jóvenes de 14 y 15 años de edad, sus estudios de educación media básica el 65,9% de los de 17 y 18 años y los estudios de educación media superior el 37,6% de los de 21 a 22 años de edad.

Lo primero que hay que decir es que la culminación de ciclos educativos por edades seleccionadas viene mostrando mejorías que se confirman positivamente en 2014.

Al considerar este dato, conjuntamente con las variaciones en el alcance estructural del sistema educativo antes reseñado, se puede señalar que, en paralelo con una relativa estabilidad en la evolución de la cobertura, se consolida el incremento en la culminación oportuna de los ciclos. Aspectos que, al mismo tiempo, hablan de la eficacia del sistema:

? La culminación de primaria entre los jóvenes de 14 y 15 años viene incrementándose desde 2008 hasta 2013. En 2014 se mantiene (97,1%).

? Quienes tienen 17 o 18 años y quienes tienen 21 o 22 años registran un cambio positivo de tendencia en 2011 que se mantiene hasta 2014 (58,2% y 31,2% en 2010, 65% y 37,5% en 2011 y 65,9% y 37,6% en 2014; un crecimiento relativo en comparación con 2006 del 2,4% y 7,1%, respectivamente).

Las brechas de naturaleza socioeconómica se expresan fundamentalmente entre el 1er y el 2° quintil de ingresos:

? Entre los 14 y 15 años de edad la brecha en la culminación de educación primaria entre el 1er quintil (94,5%) y el 2° quintil (98,0%) es de 3,5 puntos porcentuales.

? Entre quienes tienen 17 y 18 años, en la finalización de la educación media básica, esta brecha es de 15,9 puntos.

? Y entre los 21 y 22 años, la brecha en la finalización de educación media superior es de 14,2 puntos.

? Se constata un leve incremento en la culminación de todos los niveles educativos y en los diferentes quintiles de ingreso.

En materia territorial, las brechas muestran diferencias moderadas pero significativas, en particular en los niveles educativos y tramos de edad más altos:

? En el interior del país, los jóvenes de 14 y 15 años finalizan primaria (97,4%) en mayor proporción que en la capital (96,3%).

? Entre los jóvenes de 17 y 18 años la culminación de educación media básica es levemente mayor en Montevideo (66,5% y 65,6%, respectivamente).

Los jóvenes de 21 y 22 años culminan educación media superior en mayor proporción en Montevideo (46,8%) que en el resto del país (31,4%).

En materia de género, las mujeres alcanzan a culminar en mayor proporción que los hombres los respectivos niveles educativos considerados: brechas de 1,9, 13,1 y 14,6 puntos porcentuales, respectivamente.

Asistencia y trabajo

El acceso a la actividad económica es un factor de contexto de importancia para valorar la cobertura educativa y el rezago escolar en personas mayores de 15 años de edad: el ingreso o un incremento en la actividad laboral que favorecen los tiempos de bonanza económica, en determinados contextos y para grupos de ciertas edades, podría explicar la caída en la cobertura educativa; caída que, además, es razonable que ocurra con mayor facilidad entre quienes ya tienen un vínculo inestable o débil con las propuestas formativas, como el bajo rendimiento o el rezago.

Para explorar estos aspectos, se examinarán las relaciones entre las siguientes tres dimensiones: el nivel educativo máximo alcanzado, la asistencia actual a establecimientos educativos y la condición de actividad económica al momento de la entrevista.

Con base en los datos de 2014:

? 6 de cada 10 jóvenes de 15 a 20 años estudian (63,1%).

? La mitad se dedica exclusivamente a estudiar (50,7%).

? Un 13,1% estudia y trabaja.

? Uno de cada 4 solo trabaja o busca trabajo (24,7%).

? Un poco más de uno de cada diez no trabaja, no estudia y tampoco busca trabajo (12,3%).

? La mitad ha alcanzado a completar educación media básica o ha realizado estudios de educación media superior (51,1%).

? El 38% aún no termina la educación media básica.

? El 10,9% alcanzó nivel de estudios terciarios.

Razones de desvinculación habiendo culminado educación primaria

El 95?% de los jóvenes de 12 a 29 años de edad se matricula en educación media una vez que egresa del ciclo primario.

Es decir que tan solo el 5?% de las personas nunca inició estudios en educación media.

Entre estos, los jóvenes de mayores ingresos (quintil mayor) seleccionaron una única opción de respuesta en relación con la no asistencia a la educación media: “Te interesaba aprender otras cosas” (100%). Sin embargo, entre los jóvenes del quintil de menores ingresos prevalecieron razones orientadas a intereses personales o relativos a las dificultades inherentes al abordaje de los contenidos impartidos (55,5%). Asimismo, del conjunto de factores no asociados con el sistema educativo, la razón más nombrada por los jóvenes de menores ingresos como la principal causa de la interrupción de sus estudios formales, fue su ingreso al mercado laboral (20,4%), con un efecto más pronunciado en la población de varones en comparación con las mujeres (56,1% y 54,5%, respectivamente).

En materia generacional, los jóvenes de 12 a 14 años presentan un patrón de respuesta claramente diferente a la media y a los motivos acusados por adolescentes de edad más avanzada:

Respuestas: “No creías que te sería útil” (11,6%); “Pensaste que era demasiado difícil” (25,3%); “Te interesaba aprender otras cosas” (15,8%) y “Los temas no tenían que ver con tus intereses” (2,8%).

? La población de 12 a 14 años juzga la falta de utilidad o demuestra ausencia de interés en la propuesta educativa.

? Los jóvenes de mayor edad ponen el énfasis en la dificultad.

Opinión de los jóvenes sobre la repetición en educación media

El 95% de los jóvenes de 12 a 29 que culminaron educación primaria iniciaron sus estudios medios. El 63,2% de ellos no repitió ningún grado en la educación media. De manera que el fracaso escolar afectó a algo más de 1 de cada 3 de estos jóvenes (36,8%): el 25% repitió una sola vez y el 11,8% lo hizo en más de una oportunidad.

La principal causa de repetición señalada, con independencia de la edad, el sexo o el nivel socioeconómico del hogar de origen del estudiante, hace referencia de manera general a su desinterés o desagrado por el estudio (categoría “No te gusta estudiar”: 21%).

Adicionalmente, algo más de 1 de cada 10 (13.3%), si bien asistían al establecimiento educativo, permanecían en sus inmediaciones (“te quedabas en la puerta”).

La falta de comprensión tiene una incidencia mayor en el 1er quintil (11,3%) y la falta de interés en la propuesta educativa afecta en mayor medida a los estudiantes de mayores ingresos (16,8%). En relación a las edades, la ausencia de comprensión de los temas de la propuesta educativa afecta más a la población de 15 a 17 (14,7%) que a los demás rangos seleccionados.

De manera que, entre la primera población, que no participó en la oferta y no tuvo una experiencia en la misma, y la segunda población que sí la tuvo, se presentan factores de valoración diferentes. En un abordaje clásico, se atiende al fenómeno de la cobertura en un caso (aunque se trate de desvinculación) y al rendimiento en el otro (ahora sí como desvinculación ya que acaece en el correr del año lectivo), pero en realidad pueden tener raíces comunes (como el ingreso al mercado de trabajo o como el desinterés en los contenidos impartidos), aspectos importantes que normalmente se tiende a desatender en un enfoque clásico.

Por qué se desvinculan los jóvenes en educación media

Los jóvenes señalan la falta de interés y/o su ingreso al mercado de trabajo como los principales motivos que los llevaron a desvincularse del sistema educativo (30% y 30,1%, respectivamente).

Entre los más jóvenes la principal razón parece ser la falta de interés: casi 1 de cada 2 entre los jóvenes de 12 a 14 años y 4 de cada 10 entre los de 15 a 17 (46,5% y 41,4%, respectivamente), con relativa independencia del nivel socioeconómico familiar del estudiante.

Finalmente, entre las razones de la desvinculación en educación media, hay situaciones que afectan exclusivamente a las personas del 1er quintil de ingresos, particularmente a las mujeres: “Porque quedaste/tu pareja quedó embarazada” y “Debiste atender asuntos familiares” (21,2% y 14,5%, respectivamente).

Elementos para comprender a los que no estudian y no trabajan

Se observaron diferencias por sexo, región y nivel socioeconómico: 6 de cada 10 personas que no estudian y no trabajan son mujeres (66,2?%), casi 7 residen en el interior del país (69,8%) y la mitad integra el 20% de hogares más pobres (49,9%).

Valores que al no variar sustantivamente, año tras año, contribuyen a consolidar el perfil de este grupo, tanto en lo territorial como en su integración por sexo.

Perfil de quienes no estudian y no trabajan

Las personas que declararon no estudiar, no trabajar ni encontrarse buscando trabajo al momento de la entrevista, tienen el siguiente perfil:

? 7 de cada 10 de estos jóvenes accedieron a educación media básica (65,5%), 18,5% accedió a educación media superior y 1,4?% a educación terciaria.

? Viven mayormente en el interior (69,8%) manteniéndose dicha tendencia con años anteriores.

? El 33,8% son hombres y 66,2% son mujeres.

? 8 de cada 10 integran hogares de bajos recursos (1er y 2° quintil de ingresos: 7 4% ).

Ahora bien, al desagregar entre los que buscan y no buscan trabajo, este perfil se agudiza. Esto ocurre tanto en lo territorial como al comparar por nivel socioeconómico (1er quintil): entre quienes buscan trabajo representan el 52,5% y en lo territorial el 51,4%. Entre quienes no buscan trabajo representan el 69,8% y 49,8%, respectivamente.

 

 



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