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15 de May del 2013 a las 11:20 -
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Los vuelos de la muerte y el lugar perfecto
El periodista Fabián Magnotta presentó en Mercedes su libro ¨El lugar perfecto¨ basado en testimonios de isleños del Delta entrerriano, testigos de los vuelos de la muerte
El periodista Fabián Magnotta presentó en Mercedes su libro ¨El lugar perfecto¨ basado en testimonios de isleños del Delta entrerriano, testigos de los vuelos de la muerte

En sede de AEBU Mercedes se realizó la presentación del libro "El lugar perfecto" escrito por el periodista argentino, Fabián Magnotta, que tiene como tema central los denominados vuelos de la muerte que se sucedieron en la zona del Delta entrerriano.

Magnotta para ubicar el lugar a que se refiere el libro hizo mención para quienes han ido por vía terrestre, "pasando el puente Zárate - Brazo Largo, hacia la derecha, entrando a Entre Ríos, está Villa Paranacito. Esa parte del Deltra entrerriano, Villa Paranacito queda enfrente a Nueva Palmira, a 15 kms, fue utilizado para la desaparición de personasl,mediante los denominados vuelos de la muerte y a diferencia de otros lugares, en Villa Paranacito, hay testigos no sólo de hallazgos de cuerpos, sino de los vuelos y los lanzamientos, gente que primero veía caer bultos y después cuando aparecían cuerpos, entraba a asociar, de qué se trataba aquello que terminó siendo una pesadilla durante dos o tres años para el isleño".

Contó que todo empezó hace unos nueve a diez años, "cuando un policía fue a la Justicia y después me buscó para contarme, que una vez había estado trabajando en Villa Paranacito y la novia le había contado que los padres y los tíos habían visto caer en tachos, barriles de gasoil de 200 litros, con un cuerpo adentro y la cabeza afuera que después apareció. Con la humildad del Delta, al lado de una escuela, le dieron cristiana sepultura, lo enterraron colocando una cruz de madera, sencillo como el poblador isleño. Después la chica convocada por el juez negó todo, ella se había cazado con un muchacho de Prefectura, y el juez entendió que le comprendía las generales de la ley, tenía un poco de miedo,le tomó por cierto el relato".

A partir de allí Magnotta comienza a investigar si ese era un hecho aislado o había otros casos, "así llegamos a un relato, de los más valiosos del libro, que lo brindó el payador uruguayo, Uberfil Concepción, fue de los primeros que salió, porque dijo que en la época del Mundial '78, había sido la de mayor movimiento. Recuerda que se fue de Uruguay hacia el Delta, cuando ya estaba la dictadura, para estar tranquilo en Argentina "y me encontré con ésto". Años después se animó a hablar y reconoció con honestidad, que en esa época no se hubiera animado a hablar".

El periodista pensaba que el mayor obstáculo para reconstruir la historia era el paso del tiempo, "pero me encontré que es el miedo, que todavía está presente, el terror sembrado en la cabeza diariamente hacia la población durante la dictadura, siendo el principal obstáculo para rearmar esta historia".

Hizo mención a un llamado de oyente a la radio donde trabaja, en el año 2004, "estaba escuchando algunos testimonios cuando una oyente llamó y dijo "soy Elena Gómez, es cierto lo que están diciendo, yo tenía 14 años cuando eso pasaba, el Delta era el lugar perfecto para hacerlo, porque nosotros no hablábamos con nadie". Cuando estaba desgrabando en el año 2010 a 2011, me saltó el título que no tenía para el libro, que esperaba con ansiedad, me preguntaba cómo titulo,Elena Gómez, a quien no conozco, sólo guardo aquella grabación, dejó ese mensaje que sintetiza, con alguna ironía si se quiere, lo que es el lugar perfecto. ¿Por qué? Porque el Delta además de cursos de agua muy importantes, tiene zonas impenetrables, verdes, humedales, donde los lugareños dicen que si cae algo con algún peso probablemente no flote, más la presencia de ríos correntosos y además en Villa Paranacito,quedaba a nada más que 15 minutos por aire de lo que era la ESMA, el principal centro clandestino de detención, como también los que había en Zárate, Campana, Escobar, San Miguel, San Fernando, Tigre".

En cuanto al relacionamiento de Uruguay con el libro, Magnotta recuerda, "a fines de 2010 se produce un hecho que me determina a hacer el libro, que es la muerte de Ramírez Barrios, un uruguayo que se ahoga en la zona de Villa Paranacito, decían que él había brindado testimonio sobre el tema del Ejército y los terrenos. Se decía al principio que lo podían haber asesinado, tipo caso Jorge Julio López, pero uruguayo. El juez que interviene en la causa, en Gualeguaychú, llama a algunos testigos para ver si lo habían matado o se cayó de la embarcación, y aparece un jornalero, Norberto Nicolás Montizak que dice "yo ví que él se cayó" y el juez con habilidad le pregunta a este jornalero en el 2010, "¿usted recuerda que en alguna época pasaba ésto que aparecían cuerpos en el río?". El juez le había tomado años atrás testimonio al policía arrepentido, entonces el jornalero que vive en medio de un monte dice "sí, cómo no me voy a acordar, en la época de la dictadura aparecían cuerpos siempre", y ahí se larga a contar, "una vez aparecieron cuatro cuerpos, fui a Prefectura a denunciarlo, y me preguntaron ¿alguno es pariente suyo? no, y me respondieron entonces no tiene por qué denunciar si no son parientes suyos, vaya nomás". Esa fue la respuesta de la autoridad que supuestamente daba seguridad a la población. Vio después que gente de Prefectura se llevaban unos pontones con los cuerpos, con rumbo desconocido. Ese hecho me hizo regresar a los archivos que tenía en la computadora y ahí dije que esto daba para un libro porque seguían apareciendo testimonios y ya no fue aquel hecho aislado del tacho. Además sentí que tenía una responsabilidad periodística y más que nada como ciudadano, no era dueño de guardarme esto, dije voy a profundizar la investigación y me hice un esquema de trabajo que concluyó con la publicación de este libro".

Recordó también como otra situación que vincula a Argentina con Uruguay y que aparece en el libro, "en el sureste de Uruguay, en Rocha, La Paloma, en Trouville, Pocitos, Montevideo, aparece Floreal Avellaneda y entrevisto a un hombre que se llama Leonel Alvarez Rivera, que le dicen el Pampero que vende caracoles en La Paloma, que cuenta que vio a una primera chica fallecida en la costa del mar con las uñas pintadas, que lo torturaron, por lo que agarró una mochila y se fue a Cabo Polonio y allí encontró nueve cuerpos más, y no denunció "porque si por un caso me torturaron, por nueve me torturarán un año", hizo como que no vio nada. 

Y a partir de allí profundicé y encontré una queja de la dictadura uruguaya a la argentina, porque no sabía qué responder a la población sobre la aparición de cuerpos en sus costas, le inventaban que eran peleas de barcos suizos, chinos y coreanos, poco creíble. Desde esa situación Argentina cambia y empiezan a aparecer cuerpos en la costa atlántica argentina, en una zona turística muy bella como Santa Teresita, Mar de Ajó, Villa Gessell".

En Mercedes, el libro puede adquirirse en Varela 180.

  



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Enviado por: Fabián Magnotta
Muchas gracias por la cobertura que me hicieron los colegas, tanto en Mercedes como en Nueva Palmira. Quedamos en contacto para lo que necesiten desde aquí. Un abrazo y espero volver a visitarlos

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En sede de AEBU Mercedes se realizó la presentación del libro "El lugar perfecto" escrito por el periodista argentino, Fabián Magnotta, que tiene como tema central los denominados vuelos de la muerte que se sucedieron en la zona del Delta entrerriano.

Magnotta para ubicar el lugar a que se refiere el libro hizo mención para quienes han ido por vía terrestre, "pasando el puente Zárate - Brazo Largo, hacia la derecha, entrando a Entre Ríos, está Villa Paranacito. Esa parte del Deltra entrerriano, Villa Paranacito queda enfrente a Nueva Palmira, a 15 kms, fue utilizado para la desaparición de personasl,mediante los denominados vuelos de la muerte y a diferencia de otros lugares, en Villa Paranacito, hay testigos no sólo de hallazgos de cuerpos, sino de los vuelos y los lanzamientos, gente que primero veía caer bultos y después cuando aparecían cuerpos, entraba a asociar, de qué se trataba aquello que terminó siendo una pesadilla durante dos o tres años para el isleño".

Contó que todo empezó hace unos nueve a diez años, "cuando un policía fue a la Justicia y después me buscó para contarme, que una vez había estado trabajando en Villa Paranacito y la novia le había contado que los padres y los tíos habían visto caer en tachos, barriles de gasoil de 200 litros, con un cuerpo adentro y la cabeza afuera que después apareció. Con la humildad del Delta, al lado de una escuela, le dieron cristiana sepultura, lo enterraron colocando una cruz de madera, sencillo como el poblador isleño. Después la chica convocada por el juez negó todo, ella se había cazado con un muchacho de Prefectura, y el juez entendió que le comprendía las generales de la ley, tenía un poco de miedo,le tomó por cierto el relato".

A partir de allí Magnotta comienza a investigar si ese era un hecho aislado o había otros casos, "así llegamos a un relato, de los más valiosos del libro, que lo brindó el payador uruguayo, Uberfil Concepción, fue de los primeros que salió, porque dijo que en la época del Mundial '78, había sido la de mayor movimiento. Recuerda que se fue de Uruguay hacia el Delta, cuando ya estaba la dictadura, para estar tranquilo en Argentina "y me encontré con ésto". Años después se animó a hablar y reconoció con honestidad, que en esa época no se hubiera animado a hablar".

El periodista pensaba que el mayor obstáculo para reconstruir la historia era el paso del tiempo, "pero me encontré que es el miedo, que todavía está presente, el terror sembrado en la cabeza diariamente hacia la población durante la dictadura, siendo el principal obstáculo para rearmar esta historia".

Hizo mención a un llamado de oyente a la radio donde trabaja, en el año 2004, "estaba escuchando algunos testimonios cuando una oyente llamó y dijo "soy Elena Gómez, es cierto lo que están diciendo, yo tenía 14 años cuando eso pasaba, el Delta era el lugar perfecto para hacerlo, porque nosotros no hablábamos con nadie". Cuando estaba desgrabando en el año 2010 a 2011, me saltó el título que no tenía para el libro, que esperaba con ansiedad, me preguntaba cómo titulo,Elena Gómez, a quien no conozco, sólo guardo aquella grabación, dejó ese mensaje que sintetiza, con alguna ironía si se quiere, lo que es el lugar perfecto. ¿Por qué? Porque el Delta además de cursos de agua muy importantes, tiene zonas impenetrables, verdes, humedales, donde los lugareños dicen que si cae algo con algún peso probablemente no flote, más la presencia de ríos correntosos y además en Villa Paranacito,quedaba a nada más que 15 minutos por aire de lo que era la ESMA, el principal centro clandestino de detención, como también los que había en Zárate, Campana, Escobar, San Miguel, San Fernando, Tigre".

En cuanto al relacionamiento de Uruguay con el libro, Magnotta recuerda, "a fines de 2010 se produce un hecho que me determina a hacer el libro, que es la muerte de Ramírez Barrios, un uruguayo que se ahoga en la zona de Villa Paranacito, decían que él había brindado testimonio sobre el tema del Ejército y los terrenos. Se decía al principio que lo podían haber asesinado, tipo caso Jorge Julio López, pero uruguayo. El juez que interviene en la causa, en Gualeguaychú, llama a algunos testigos para ver si lo habían matado o se cayó de la embarcación, y aparece un jornalero, Norberto Nicolás Montizak que dice "yo ví que él se cayó" y el juez con habilidad le pregunta a este jornalero en el 2010, "¿usted recuerda que en alguna época pasaba ésto que aparecían cuerpos en el río?". El juez le había tomado años atrás testimonio al policía arrepentido, entonces el jornalero que vive en medio de un monte dice "sí, cómo no me voy a acordar, en la época de la dictadura aparecían cuerpos siempre", y ahí se larga a contar, "una vez aparecieron cuatro cuerpos, fui a Prefectura a denunciarlo, y me preguntaron ¿alguno es pariente suyo? no, y me respondieron entonces no tiene por qué denunciar si no son parientes suyos, vaya nomás". Esa fue la respuesta de la autoridad que supuestamente daba seguridad a la población. Vio después que gente de Prefectura se llevaban unos pontones con los cuerpos, con rumbo desconocido. Ese hecho me hizo regresar a los archivos que tenía en la computadora y ahí dije que esto daba para un libro porque seguían apareciendo testimonios y ya no fue aquel hecho aislado del tacho. Además sentí que tenía una responsabilidad periodística y más que nada como ciudadano, no era dueño de guardarme esto, dije voy a profundizar la investigación y me hice un esquema de trabajo que concluyó con la publicación de este libro".

Recordó también como otra situación que vincula a Argentina con Uruguay y que aparece en el libro, "en el sureste de Uruguay, en Rocha, La Paloma, en Trouville, Pocitos, Montevideo, aparece Floreal Avellaneda y entrevisto a un hombre que se llama Leonel Alvarez Rivera, que le dicen el Pampero que vende caracoles en La Paloma, que cuenta que vio a una primera chica fallecida en la costa del mar con las uñas pintadas, que lo torturaron, por lo que agarró una mochila y se fue a Cabo Polonio y allí encontró nueve cuerpos más, y no denunció "porque si por un caso me torturaron, por nueve me torturarán un año", hizo como que no vio nada. 

Y a partir de allí profundicé y encontré una queja de la dictadura uruguaya a la argentina, porque no sabía qué responder a la población sobre la aparición de cuerpos en sus costas, le inventaban que eran peleas de barcos suizos, chinos y coreanos, poco creíble. Desde esa situación Argentina cambia y empiezan a aparecer cuerpos en la costa atlántica argentina, en una zona turística muy bella como Santa Teresita, Mar de Ajó, Villa Gessell".

En Mercedes, el libro puede adquirirse en Varela 180.

  

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